Rosácea

Chica aplicando tratamiento de dermatóloga para cuidad de la rosácea

La rosácea es una enfermedad crónica, generalmente no grave, aunque molesta que consiste fundamentalmente en 3 cosas:

  1. Coloración rosada de las mejillas y centro de la cara, con finitas «venas» rosadas (llamadas telangiectasias). A esta manifestación también se le llama “cuperosis”.
  2. Aparición de granitos con o sin pus sobre todo en la nariz y mejillas (a diferencia del acné en la rosácea no observamos espinillas o comedones).
  3. Flushing: empeoramiento con el calor o cambios de temperatura, el alcohol, la comida picante, ejercicio físico, el sol y el estrés. Tras estos estímulos, las personas con rosácea tienden a ponerse «más coloradas». Esta reacción dura unos minutos y después se pasa.

La rosácea es más frecuente a partir de los 30 años, en mujeres y personas de piel clara.

Normalmente para hacer el diagnóstico no es necesario hacer ninguna prueba. La exploración clínica suele dar las claves para su diagnóstico.

La rosácea es una enfermedad crónica, de difícil tratamiento, que puede ser un poco latosa. Curarla por completo es extremadamente difícil, aunque disponemos de múltiples tratamientos (antibióticos tópicos, orales, cremas acaricidas, isotretinoína…)  que pueden ayudar a controlarla.

Chica aplicando tratamiento de dermatóloga para cuidad de la rosácea